Libres pensadores de ésta, mi tierra, que en cada bocanada de aire arrojáis al viento palabras que se clavan como agujas punzantes y son eco resonante de ideales de libertad y tolerancia, y que en cada desborde fluvial de tinta convertida en trazos sintetizáis las más grandiosas ideas, Libres pensadores, vuestras ideas retumban en los corazones valientes y luchadores que esperan ser arrollados por los valores humanos más alto de prosperidad y convivencia en respeto por el prójimo, como se espera ser arrollado por la fuerza majestuosa y fresca del amor de primavera.
Las cadenas pueden apresar los cuerpos sólidos, pero vuestras ideas son las quimeras gaseosas de quienes intentan oprimirnos y alimentan nuestros espíritus y fortalecen nuestra voluntad para liberarnos de las cadenas de la mediocridad.
Libres pensadores, atended este llamado de ésta, vuestra tierra, pues sois el fruto de ella y ahora es ella quien clama desesperada por los vuestros.