sábado, 31 de diciembre de 2011

Año nuevo, otra vida más


Un año que viene y otro que se va. Al ritmo de la canción bailan los pensamientos y de nuevo se repite el ritual que comienza en la mente y termina con la sustitución de una cifra por la otra. Para algunos habrá sido el año que termina de aciertos, glorias y éxitos, para otros, por el contrario, habrá sido un año de amarguras y tristezas. Lo cierto es que la vida siempre está llena de giros inesperados, sin duda nadie escapa a las sorpresas.

Los años pudieran ser vistos como vidas. Cada vida cuenta con una duración acordada de 365 días aproximadamente, acuerdo cuya reflexión hace caer en cuenta que para nada es  poco tiempo de curación de una vida. Somos entonces, dentro de este mundo, seres llenos de múltiples vidas que estamos reencarnando constantemente para retomar la vida recién expirada, con la diferencia de que venimos con otro aire, otro pensamiento, otra estrategia, rememorando siempre lo hecho en nuestras vidas pasadas para tratar de no repetir los mismos errores y repetir los aciertos acometidos, claro está que siempre que sea una vida nueva no estamos exentos de la debilidad humana de cometer errores, es parte innata de nuestra condición. De esas vidas pasadas nos quedan los recuerdos de aquellos cielos violetas que nos hicieron suspirar, aquellas melodías que nos hicieron vibrar de maneras únicas, aquellas situaciones y personas que hicieron momentos de nuestras vidas pasadas, de nuestros años vividos, momentos cargados de felicidad que son nuestra fuente de energía para seguir impulsándonos y mirar al presente y al futuro.

Si es el tiempo el que nos mata y no de manera inversa, entonces no son los años que se acaban sino que somos nosotros los que dejamos de existir en esos años y, al estar imposibilitados de existir sin el tiempo, nos vemos obligados entonces a migrar a años donde podemos volver a existir. El hecho de que dejemos de existir en un año y revivamos en otro que viene sucedido por un orden numérico es una mera cuestión humana, siempre guiados por la necesidad de vivir bajo el orden de etiquetas, así terminamos por etiquetar también el tiempo para poder hacer referencia a vidas pasadas, a años pasados.

En definitiva, cada año nuevo, cada vida nueva, somos individuos nuevos con la misión de seguir adelante la misión de llevar a cabo el sueño impuesto hace ya tantas tantos años atrás, porque los sueños son los únicos que no cambian, al contrario de lo que se piensa o cree. En algunos casos no nos damos cuenta de eso ya que los cambios que nos exigen las situaciones nos hacen olvidar que seguimos en la vía del sueño inicial y sin embargo, ahí está siempre, rigiendo nuestras vidas como un fantasma que nos conduce a actuar hasta que él se haga realidad. Está demás decir que en el proceso siempre vamos ganando y perdiendo, nuestra humanidad no nos permite sostener tantas cosas a la vez y siempre nos estamos enfrentando a situaciones en las cuales debemos renunciar a cosas o personas para ganar otras, aunque no hay que negar que puede llegar a ser más difícil renunciar a personas que a cosas y es la razón por la cual la gente en general ha adquirido el mal hábito de sólo encariñarse con cosas y no con personas por miedo al dolor. Lo más importante de todo esto, según mi parecer, es que en toda decisión tomada siempre prevalezcan firmes los ideales y la sinceridad, es la única forma en la cual puede alcanzarse la verdadera felicidad, aquella que va más allá de la temporal.

No puedo sino invitarlos a vivir otro año con la intensidad y energía que caracteriza a cada uno de nosotros, sin dejar de dar lo que tenemos que dar para tener siempre un mundo mejor, para tener siempre una mejor vida. También los invito a vivir otro año de manera sincera, base fundamental para tener amigos, pareja, negocios, etc. sólidos y duraderos.


Faltan cinco pa' las 12 ¡Feliz Año Nuevo, Feliz Vida Nueva!