martes, 25 de diciembre de 2012

Para no olvidar (mensaje para un año nuevo)


Otro año más está a punto de finalizar y para alinearme un poco a las costumbres y las normas del buen proceder, decidí escribir éste mi mensaje de fin de año, del cual temo se convierta en otro mensaje más.

Como es costumbre, es el momento ideal para pasar revista a los propósitos planteados para el año que está por culminar: los puestos en marcha, los inconclusos, los culminados y los que jamás pasaron de las palabras a los hechos. Para quienes tuvieron éxito se convierte en una ocasión de celebración y para quienes fracasaron es en cambio la ocasión para ahogar las penas.

Dicen que es también un tiempo para perdonar los errores cometidos y dar nuevas oportunidades. Así, para el año venidero nuevos propósitos son planteados y, en algunos casos, se retoman los aplazados.

Dado que ésta es una época propicia para recibir ingentes cantidades de mensajes llenos de augurios y buenos deseos para el año que está a punto de comenzar, quisiera en estas líneas saltarme esas emotividades para ocupar su atención en las siguientes dos palabras, las cuales son el corazón de mi mensaje: no olvidar.

No olvidar es la única garantía que tenemos de que la marcha es hacia adelante y no hacia atrás.

Quien ha logrado alcanzar sus metas y ha conseguido el éxito, al no olvidar su tierra, su gente y todo lo que ha tenido que hacer y pasar para llegar hasta donde está, es capaz de vislumbrar de manera lúcida la dirección que deberá tomar para mantener el éxito alcanzado y multiplicarlo. Será, además, alguien agradecido que comprenderá la importancia de responder a los compromisos adquiridos, de manera voluntaria, como pago a los favores que le fueron otorgados; entenderá muy bien la importancia de cumplir con los deberes sociales contraídos para poder seguir recibiendo la confianza de quienes creyeron en él. En pocas palabras, aquel que es exitoso y no olvida sabrá hacer perdurar su éxito.

Aquel que se olvida de todo y de todos los que le han apoyado, inmediatamente luego de alcanzar el éxito, no será capaz de repetir la gesta para mantenerlo y agrandarlo. Lo que sí logrará en cambio es perder la conciencia y la razón, hasta el punto del derroche y la destrucción de lo apenas construido. Quien alcanza el éxito y olvida se vuelve déspota con la gente e instituciones que le brindaron su confianza y apoyo para alcanzar su meta, pues no estará en la capacidad de corresponder y retribuir los favores que le fueron otorgados; Es así como en los momentos de crisis este tipo de personas no podrá contar con la compañía y el favor de gente confiable a su causa.

El no olvidar es lo que permite a los desafortunados asegurarse de que una nueva oportunidad no signifique un nuevo fracaso.

Quien fracasa y no olvida es capaz de analizar de manera crítica las razones que le llevaron a fallar. De esa manera podrá determinar aquello que le perjudica y debe eliminar de su vida, así como la dirección que tenga que darle para encontrar una mejoría. No olvidar representa, además, la oportunidad para rescatar las cosas positivas que una persona puede seguir conservando y reforzando, para tomarlas como un punto de partida hacia el éxito buscado. Se traduce entonces en aprender de la experiencia para tomar las mejores decisiones respecto a todo y todos lo que nos rodean.

Quien fracasa y olvida tendrá por seguro que seguirá repitiendo su fracaso año tras año sin poder entender ni desafiar el estancamiento al cual se condena. Sin saber dónde se erró y dónde se acertó, al olvidar se quedaría a merced de los designios de la rueda de la fortuna: ésta al girar sin parar un día se puede encontrar uno encima de ella, gozando de un golpe de suerte y los beneficios que trae, mientras que al otro se encontraría uno aplastado por la misma, a las anchas de la miseria; todo por no hacer uso de la experiencia que nos permite suministrar los bienes para blindarnos de las adversidades.

Por último: no debemos nunca procurar la grandeza y dicha propia a costa de la de los demás, de otro modo estaríamos condenando toda nuestra obra a no poder subsistir con la obra de los demás. Que no se olvide que ayudando a mejorar nuestra comunidad estaríamos ayudándonos a nosotros mismos. Recuerden el dicho, “con la vara que midas serás medido.”

Feliz año.




viernes, 21 de diciembre de 2012

Un escalofrío


- ¡Qué clima tan loco, a ratos hace calor y luego frío!
- Ciertamente.
- ¿Llevas mucho tiempo esperando la camioneta?
- Ya van unos 20 minutos.
- Siempre es así en esta ruta.

Sentado en la parada de autobuses, respondió sin prestar mucha atención a su interlocutor; sus ojos estaban comprometidos profundamente con la lectura de su libro y no se permitía ninguna distracción, las respuestas a la pregunta fue una cuestión mecánica.

- ¿Qué lees?
- Locke.
- ¿Qué vaina es esa?
- Liberalismo.
- Ni idea. Toda esa vaina es pura mierda. Lo real y lo efectivo son el dinero, las drogas y las armas, por eso es que lo mío es robar.

La última frase lo interrumpió súbitamente y substrajo sus ojos de la atención que hasta ahora dedicaba exclusivamente a sus libro. Lenta y disimuladamente le echo un vistazo a su interlocutor, empezando desde abajo: zapatos deportivos, Nike; pantalón de jean, rojo y chupi-chupi; franela dos tallas más grandes (era extremadamente flaco), blanca con letras fosforescentes; al llegar al tope descubrió un rostro moreno, de abundantes cicatrices y sostenido por una gorra color patilla.

El dilema: iniciar la retirada inmediatamente, buscando una excusa que no ofendiese a su interlocutor y lo salvase a él de recibir un tiro; o quedarse sentado ahí, atento a los movimientos de su contraparte, en la espera del desenlace de aquel episodio; Podía tomarle la delantera a su eventual agresor arriesgando, por un lado, a salir herido o muerto a causa de un arma de fuego; o bien podría lograr someterlo gracias a su ventaja corporal y sus conocimientos de defensa personal.

- No te preocupes – observó el recién llegado, al notar en su cara el ensimismamiento que causa un peligro inminente – ni te voy a pedir pal pasaje, desde que te vi tengo una sensación horrible que me tiene los pelos de punta. Mejor no arriesgo mi suerte contigo, no vaya a ser que sea una pava y me la pegues por andarte robando -.

- Está bien – decía él incrédulo y sin dejar de mirarlo.

- Fíjate, chicho, en vez de eso me entraron ganas de venir a hablar contigo para saber por qué me dio un escalofrío tan hijo de puta.

- La verdad es que no soy nadie, aparte de ser un simple estudiante universitario que trabaja ocasionalmente, cuestiones de obligación con la carrera.

Se quedaron viendo fijamente, analizándose el uno al otro, hasta que finalmente:

-Bueno, Llave, seguro que estás pa’ cosas grandes y la corte te protege. Cuídese por ahí y siga echando pa’ lante ¡y más na’!

El incialmente agresor tomó dirección del otro lado de la avenida para alejarse cuando en ese momento pasó un autobús que como bate a pelota de beisbol lo mandó a guardar en el parabrisas del auto que tres metros más adelante esperaba la luz verde para poder seguir su camino. Nuestro lector aún no lo cree.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Songs of Joy


Sing songs of joy
While the path of war you follow
Think of me merrily
for you will die in hollow.

Scars you dress like badges
Made all of them in summer
 Is it fall that makes you stronger?
In winter blown will remain your bridges.

Don’t expect to return for it is your fate
To die for something not to taste.