sábado, 27 de agosto de 2011

Entre hielo y volcán

Después de haber intentado acabar con la vida de los volcanes ardientes con tu puño, implacable y gélido portador de maldita censura, no pretendas que furiosos volcanes no quieran con la lava, que nada se calla, calcinarte y que de ti ni tus cenizas queden. Y ¿Me dices que eres como el ave Fénix? Todavía tienes mucho que aprender.

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