viernes, 5 de octubre de 2012

Política con sabor Vinotinto


En Venezuela los temas de conversación de los ciudadanos están sugestionados por dos  cosas: el deporte y la política; ambas suscitan favoritismos, discusiones y defensas apasionadas de la facción de agrado. No obstante la semejanza en sus principios, la diferencia fundamental que reluce es que en este país, en los últimos años, mientras el deporte se muestra capaz de unir a las personas en torno a la pasión y el orgullo que causan el deporte y los deportistas, haciendo que se fortalezca cada vez más, la política por otro lado causa estragos y hace que los ciudadanos se distancien cada vez más sin que puedan ser capaces de llegar a un punto de conciliación, donde la pasión y lo acalorado de las confrontaciones, en vez de golpes, sean de argumentos que  contribuyan al crecimiento y avance del país.

Los problemas que vive hoy el país son tan evidentes que no necesitan denuncia: fallas eléctricas, falta de agua, viviendas, empleos, desidia e ineptitud en el manejo de la industria petrolera, minera y del cemento, así como la malversación de fondos destinados al impulso de proyectos en otros sectores económicos que terminan por morir en el olvido. Mientras tanto a quienes toca hacer vida de ciudadano común en este país les toca decidir qué alimentos dejarán de llevar a la su mesa al cobrar la quincena (en el afortunado caso de que tenga empleo) porque el sueldo mínimo es inferior al costo de la canasta básica alimentaria. Si el dinero no alcanza para los alimentos, imagínense qué pasa cuando están de por medio los gastos de alquiler, vestimenta, etc. Pero tal vez el problema más grave de todo es sin duda alguna la inseguridad que hoy en día reina en las calles como producto de la validación (¡por el Presidente mismo!) del robo y asesinato como medio para obtener bienes a falta de garantías económicas; simplemente no se puede salir a la calle sin pensar que en algún momento podría ser uno atracado y asesinado.

No obstante la claridad de los problemas que aqueja a los ciudadanos venezolanos, las discusiones, peleas y divisiones que se suscitan no son por cual es la mejor solución para acabar con el problema, sino que se convierten en verdaderos torneos ideológicos mortales donde el objetivo es aniquilar la ideología del contrario e imponer la propia de cualquier manera, incluso si implica la aniquilación física del contrincante.

Todo esto se da como una consecuencia de confundir gestión de gobierno con ideología, pues el primero refiere a las acciones que se deben tomar para atacar los problemas que aquejan al país, mientras que la segunda refiere al enfoque que se aplica para cumplir con dichos pasos. Es necesario que a partir de este momento los ciudadanos venezolanos entiendan esta diferencia para que antes de escudarse bajo la frase “si no trabajo no como” se den cuenta de que la política debería ser en realidad la aplicación eficiente de un plan que ayude al ciudadano a lograr el objetivo de llevar un pan de calidad a la su mesa, de manera eficiente y abundante.

Para dar una idea del daño que ha causado el confundir ideología con gestión, les presento a continuación la siguiente analogía deportiva: Imagínese que los ciudadanos venezolanos somos integrantes todos de una liga de beisbol o fútbol regida por una federación; pero dicha federación en vez de procurar que la continuidad, brillo y crecimiento de la liga, se encarga de destruirla y en cambio quiere regir la liga de fútbol o de beisbol de Ecuador, de Colombia, de Honduras, etc. Daré más detalles: imagínese que dicha federación decida que todos los equipos pasaran a ser administrados por la federación misma y no permitirá la creación de más equipos a menos que estén bajo su control, cosa que no se sucedería puesto que en la administración de un par de equipos ya estarían más que abarrotados. El resultado final sería que todos los equipos terminarían en desidia y olvidados, sin ofrecer oportunidades a los jugadores de jugar y ganarse la vida. Imagínese también que la federación decide crear su propio equipo y que todo el presupuesto, en principio destinado equitativamente para todos los equipos, lo destina completamente a su equipo con la excusa de que es “el equipo de todos”, dejando al resto de los equipos en condiciones precarias y en dificultades para poder aspirar a ganar el título del campeonato. Imagínese entonces que todos los jugadores tengan que jugar única y exclusivamente en el equipo de la federación para poder aspirar a algo precariamente aceptable… Tendríamos que al no haber más que un equipo para darle vida al campeonato ningún jugador encontraría una razón para entrenar y ser mejor más allá de estar en la alineación que representará al país ante compromisos internacionales, que perderán porque no hay una liga que exija a sus jugadores ser cada vez mejores. Y como sólo los jugadores que forman parte de la alineación cobrarían, la designación se haría a dedo, con prioridad para los conocidos de los miembros de la federación. Al final el talento grande se iría más allá de nuestras fronteras, a ligas donde puedan desarrollar todo su potencial, con la paradoja de que su triunfo será aclamado por la federación como suyo sin haber hecho nada más que ahuyentarlo…

Más que acusar la mala gestión de un gobierno, mi intención es hacer ver lo que se está y no se puede seguir haciendo con la política para que de esa manera podamos finalmente sacar el país adelante.

Debo acotar a este punto que la responsabilidad del deterioro del país no es del político per se (que es culpable, sí, mas no responsable) sino de los mismo ciudadanos que hasta hoy han apoyado y permitido que esto ocurra, ya sea por ignorancia, conveniencia, egoísmo, etc. Es necesario que cada uno de nosotros reflexionemos sobre la responsabilidad que tenemos sobre el país en que vivimos y empecemos a hacer las cosas que nuestro país necesita que hagamos: la primera será siempre la de votar, la segunda es la de ser un buen ciudadano… la lista continua, usted agregue las prioridades…

Para seguir hablando de deportes, tal vez debamos aplicar una actitud más deportiva al momento de hablar de política, recordando que no importa cuál sea el partido al cual se pertenece, todos somos venezolanos y pertenecemos a la selección nacional. Puede que el éxito futbolístico de la Vinotinto en estos tiempos difíciles para Venezuela no sea una coincidencia; puede que haya llegado como una enseñanza para todos: el éxito se construye con paciencia, con esfuerzo, pasión y dedicación; es un éxito que se va reflejando a través de los años y necesita del apoyo de todos, sin distinción de color, ideología o clase, pero también necesita estrategias y planes de acción claros, adecuados a la tradición venezolana, para garantizar la grandeza y poder soñar con ser cada vez mejor y reconocidos por los demás de manera positiva. La Vinotinto también nos ha enseñado a mirar más y mejor lo que está adentro antes de admirar lo de afuera: En este lado del mundo hay una liga de fútbol y varios equipos que cada vez mejoran más y empiezan a resaltar en el continente suramericano, así como hay tierra, clima y mano de obra propicias para la producción de un sin número de productos que pudieran competir en calidad con el de países reconocidos.

Desde este momento no se puede pensar en volver atrás sino en ir siempre hacia adelante, corrigiendo errores y creando nuevas formas de acción que contribuya a la mejora del país. A lo que si tenemos que volver es a aquella actitud tan de beisbol que el ciudadano venezolano tenía años atrás: caraquista, magallanero, tigrero, etc. defensor fiero de su quipo amado y a la vez tan grande como para reconocer la superioridad del rival cuando es meritorio hacerlo; mientras que en la Serie del Caribe realmente se trata del equipo de Venezuela, con refuerzos de todos los equipos de la liga.

El cambio pasa por sus manos, el 12 vinotinto, el bateador designado; no deje pasar la ocasión para conectar un jonrón, para meter un gol y gritar con el corazón en la garganta ¡Viva Venezuela!

domingo, 10 de junio de 2012

Al viento de otoño lanzadas


las hojas circulares danzas bailan
que a sosiega cima se calan
en tiempo que de aves huyen bandadas

y en dulce clave cantan las hadas
que a bosque de libre aire confabulan
a Bóreas tretas grandes especulan
graciosas sílfides de invierno cálidas

el refugio es mejor en casa
en la calidez de la familia
donde son mujer y hombre por igual

pues estando entre sangre a un igual
Y Teniendo el amor de familia
No puede lugar mejor  haber que casa.

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿El terrorismo invade la UCV?

Lamento mucho que episodios de violencia en la Universidad Central de Venezuela se hayan vuelto recurrentes y nos veamos forzados a verlos como parte normal del día a día de un ucevista. He tenido que acostumbrarme a permanecer en el recinto universitario hasta altas horas de las noches teniendo que escuchar ráfagas de disparos en los predios de Tierra de Nadie, algo a lo cual ya se reacciona con naturalidad. En cada manifestación de protesta que se produce en la UCV, se dan focos de disturbio y de violencia que no tienen consonancia con el motivo original de la protesta, la reivindicación, ya sea de estudiantes, profesores o empleados. Se trata pues de actos vandálicos causados por agentes desestabilizadores cuyo último fin es imponer su razón mediante el terror y no el diálogo, pasando por encima de los demás.

Es triste ver como hoy en la Universidad Central de Venezuela se practique el terrorismo sin que nadie haga nada y que dichas acciones sigan cobrando vidas de los ucevistas, personas cuya misión es convertirse en profesionales para servir a la construcción y evolución de un mejor país. Recientemente se anunció la muerte de una estudiante producto de un problema respiratorio agravado por una bomba lacrimógena lanzada en el mes de enero dentro del campus, dicho anuncio se da el mismo día en que otra bomba lacrimógena hace de las suyas. Pero esto no es lo único, sabemos de sobra las repetidas acciones violentas en contra del rectorado, los vehículos quemados, las imágenes de encapuchados intocables que no pueden ser expulsados de la UCV ni llevados a juicio por actos vandálicos comprobados, ya que instancias gubernamentales los apadrinan. Al final la impunidad se impone y la Sombra sigue venciendo la Casa.

¿Cuántas vidas deben seguir cobrando el terrorismo y el hampa antes de que el ucevista reaccione y se dé cuenta de que debe ser él/ella quien tome cartas en el asunto para sacar su casa de la sombra en que se encuentra sumergida?

La Ciudad Universitaria empieza a asemejar el escenario de una película a lo Western Spaghetti, con una autoridad local desarmada y resignada a abandonar a sus ciudadanos ucevistas a la desgracia de los terroristas que hoy azotan a la UCV. Del otro lado de la moneda, un gobierno nacional cuyo propósito es someter pensamientos (las voluntades parecen haber sido aplacadas), tampoco se trata entonces de intercambiar el terrorismo que hoy tenemos por una forma de terrorismo institucional.

Ante toda la violencia en contra de la UCV y los ucevistas se generan comentarios de condena, o simplemente no se generan comentarios. Luego se llama a reaccionar, pero ¿Quién va a reaccionar? Como hemos visto, tenemos una autoridad universitaria que ha perdido toda capacidad de acción y una autoridad gubernamental que sustenta el record de ineficacia en cuanto a políticas de seguridad a nivel nacional. Entonces ¿Qué hacer? Hay que entender que el llamado no tiene que ser para los demás sino para uno mismo, que si uno no se defiende a sí mismo no se puede esperar que nadie más o haga.

Alguien me comentó a manera de reproche que el suceso de la chica muerta a causa de problemas respiratorios generados por la bomba lacrimógena, en otro país hubiera sido motivo de revuelo de grandes dimensiones que hubiera hecho vibrar todos los rincones del territorio nacional. Pero esto no ha de ocurrir mientras el ucevista siga pensando que es mejor tomar vacaciones los días de protesta o que es mejor no perder clases, en medio de las condiciones paupérrimas que han disminuido la calidad de la UCV, a arriesgar la vida para defender los que son también sus derechos. Pienso que no sea necesario recordar que el título de la UCV ha perdido valía debido a, la falta de actualización de los programas de estudio y; la falta de inversión en la investigación. Como estudiante, en última instancia preferiría mil veces sacrificar un semestre o un año de mi carrera para luchar por las condiciones académicas y de seguridad que cualquier estudiante se merece.

También comprendo que en todo caso no sería una lucha aislada de los estudiantes, pues los profesores también deben tomar responsabilidad y asumir su papel de guía, dentro y fuera del aula. Para mí es el profesor quien debiera ser el primero modelo de esta sociedad, un ciudadano con los más altos valores éticos y morales que además de transmitir el conocimiento, sirva de mentor a las nuevas generaciones como instrumento canalizador de esas nuevas energías que los ayude a materializar sus proyectos. Es el profesor el primer modelo que tiene el alumno después de los padres, y mientras dicho gremio siga permitiendo la vejación a sus derechos y a cambio siga mostrando escepticismo y apatía, los estudiantes verán mermados sus esfuerzos por falta de liderazgo, porque el liderazgo se adquiere con la experiencia y no de otra manera. Un oficial sin tropa no sería capaz de vencer a su enemigo y una tropa sin oficial no tendría claros objetivos y terminaría en el fracaso. Los profesores son los oficiales y los estudiantes sus tropas, no tiene sentido entonces que esos dos componentes sigan separados cuando los enemigos a vencer son los mismos: la inseguridad y la falta de recursos.

Una casa no la construyen paredes y techos, esos son sólo los materiales. Quienes construyen una casa son las manos que luego la habitarán y le darán el justo mantenimiento. Porque cuando se le olvida y se deja al abandono la casa se sume en sombras, es tarea de todos los ucevistas, estudiantes y profesores, quitarle las telarañas de los vicios que ennegrecen a la UCV para que una vez más se convierta en la Casa que Vence las Sombras.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Tu renacer y mi partida


Esta calidez que me hiela la sangre me lanzó a la premura de sorprender al viento en las más lóbregas calles de la pestilencia urbana. Me sentía grande e imponente, nada podía pararme, como un mesías cuya responsabilidad es la de librar las almas de su pena. 

Siguiendo la macabra filantropía que definía mi voluntad, escogí encontrarte bajo el puente de piedra antiguo de la ciudad, cuyo simbolismo lo hace conservar aún su medieval arquitectura.

Tarde arribaste, como siempre, pero era tu día y no había más cabida sino para la celebración de tu llegada, que duró menos que la partida. 

Quería convertirte, barro de impureza y manías, en la más de las finuras que podían existir en materia de vasijas. 

Y tu cuello fue copa de cristal que derramó el vino tinto en mis manos de fuego a la luz de la luna. El fuego fundió el cristal para moldear alas que te liberaron, amigo mío, de la inmundicia corrupta que abrigaban tus ropas y yo no podía sino llorar de alegría ante tan religioso y esperanzador acto.

Me queda el recuerdo de un final de una noche en que fuimos tan puros como la energía. Acto seguido y sin complejo tomamos rumbo vago la principal avenida hasta dar con el Café Montecarlo, lugar de muerte de la infame resaca que dejó el ritual de tu partida.


miércoles, 18 de enero de 2012

El viento roza la piedra y el agua la acaricia.


Cuando el cuerpo se vuelva piedra
el corazón seguirá latiendo
para bombear la vida.

Bien es conocido
eres y serás parte de ella.

Dejarás de existir sólo cuando muera.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Año nuevo, otra vida más


Un año que viene y otro que se va. Al ritmo de la canción bailan los pensamientos y de nuevo se repite el ritual que comienza en la mente y termina con la sustitución de una cifra por la otra. Para algunos habrá sido el año que termina de aciertos, glorias y éxitos, para otros, por el contrario, habrá sido un año de amarguras y tristezas. Lo cierto es que la vida siempre está llena de giros inesperados, sin duda nadie escapa a las sorpresas.

Los años pudieran ser vistos como vidas. Cada vida cuenta con una duración acordada de 365 días aproximadamente, acuerdo cuya reflexión hace caer en cuenta que para nada es  poco tiempo de curación de una vida. Somos entonces, dentro de este mundo, seres llenos de múltiples vidas que estamos reencarnando constantemente para retomar la vida recién expirada, con la diferencia de que venimos con otro aire, otro pensamiento, otra estrategia, rememorando siempre lo hecho en nuestras vidas pasadas para tratar de no repetir los mismos errores y repetir los aciertos acometidos, claro está que siempre que sea una vida nueva no estamos exentos de la debilidad humana de cometer errores, es parte innata de nuestra condición. De esas vidas pasadas nos quedan los recuerdos de aquellos cielos violetas que nos hicieron suspirar, aquellas melodías que nos hicieron vibrar de maneras únicas, aquellas situaciones y personas que hicieron momentos de nuestras vidas pasadas, de nuestros años vividos, momentos cargados de felicidad que son nuestra fuente de energía para seguir impulsándonos y mirar al presente y al futuro.

Si es el tiempo el que nos mata y no de manera inversa, entonces no son los años que se acaban sino que somos nosotros los que dejamos de existir en esos años y, al estar imposibilitados de existir sin el tiempo, nos vemos obligados entonces a migrar a años donde podemos volver a existir. El hecho de que dejemos de existir en un año y revivamos en otro que viene sucedido por un orden numérico es una mera cuestión humana, siempre guiados por la necesidad de vivir bajo el orden de etiquetas, así terminamos por etiquetar también el tiempo para poder hacer referencia a vidas pasadas, a años pasados.

En definitiva, cada año nuevo, cada vida nueva, somos individuos nuevos con la misión de seguir adelante la misión de llevar a cabo el sueño impuesto hace ya tantas tantos años atrás, porque los sueños son los únicos que no cambian, al contrario de lo que se piensa o cree. En algunos casos no nos damos cuenta de eso ya que los cambios que nos exigen las situaciones nos hacen olvidar que seguimos en la vía del sueño inicial y sin embargo, ahí está siempre, rigiendo nuestras vidas como un fantasma que nos conduce a actuar hasta que él se haga realidad. Está demás decir que en el proceso siempre vamos ganando y perdiendo, nuestra humanidad no nos permite sostener tantas cosas a la vez y siempre nos estamos enfrentando a situaciones en las cuales debemos renunciar a cosas o personas para ganar otras, aunque no hay que negar que puede llegar a ser más difícil renunciar a personas que a cosas y es la razón por la cual la gente en general ha adquirido el mal hábito de sólo encariñarse con cosas y no con personas por miedo al dolor. Lo más importante de todo esto, según mi parecer, es que en toda decisión tomada siempre prevalezcan firmes los ideales y la sinceridad, es la única forma en la cual puede alcanzarse la verdadera felicidad, aquella que va más allá de la temporal.

No puedo sino invitarlos a vivir otro año con la intensidad y energía que caracteriza a cada uno de nosotros, sin dejar de dar lo que tenemos que dar para tener siempre un mundo mejor, para tener siempre una mejor vida. También los invito a vivir otro año de manera sincera, base fundamental para tener amigos, pareja, negocios, etc. sólidos y duraderos.


Faltan cinco pa' las 12 ¡Feliz Año Nuevo, Feliz Vida Nueva!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Vuelo preciso


     Esa criatura tan tierna, tan fuerte, tan llena de vida, tan merecedora de los mejores pellizcos en las mejillas por parte de las entrometidas de la cuadra, pero sólo duraba hasta que daban con el resto del cuerpo. Recuerdo perfectamente aquella vez, la última vez en que fue sólo mío y de nadie más, la vez en que se volvió un ser de otro mundo y probé la equivocación de las personas que habitan éste. Nadie podía darse cuenta de la verdad, se limitaban solamente a mirarlo con lástima y no hacían más que acongojarse pues la última palabra era la del médico y éste ya había anunciado un fatídico final. A fin de cuentas, quién era yo para contradecir la palabra de aquel ignorante que vestía el título de doctor sino un padre cegado por el dolor de perder un hijo. Eso fue lo que afirmaron constantemente sin darse cuenta de que los verdaderos ciegos eran ellos que movidos pos sus ansías de querer ser útiles por una vez en su vida no eran capaz de ver con claridad. Por eso los repudiaba aunque en el fondo me daba lástima por su incapacidad de no poder ver las cosas que de verdad importan en la vida. Ante mis ojos la verdad se había revelado desde el primer instantes y no me importaba para nada que me llamaran loco, sólo me dolió que mi mujer también así lo haya pensado y sentía una aflicción tan grande por no poder hacerle ver la grandeza de lo que aquella tarde sucedería, en vez de eso, preferí que se ahogase en sus desespero de madres, porque no hay mayor pecado que pedirle a una madre que no sufra por su hijo, aunque esta estuviese engañada.

     Lo tenía bien claro, el destino de aquella criatura era lejos de las penas lastimeras que en este mundo enfermo y egoísta tenían lugar. Mi tarea era clara, debía ser yo quien lo ayudase a desarrollar todo su potencial y así lo tomé en mi mano derecha, sobre la cual le quedaba espacio para bailar en giros si se lo proponía, lo llevé hasta el balcón de aquel cuarto piso y dejé que reposara sobre la palma de mi mano derecha, que sobresalía a las paredes y se mantenía suspendida al aire, apoyada por la nada. Contra toda protesta, lo aupé para que experimentara sus primeros pasos, como efectivamente sus piececitos, atendiendo al trascurso natural de la biología, posasen por primera vez el peso de aquel adorable raquítico. Ante la mirada estupefacta de los presentes, mi adorado dio sus primeros pasos, ¿Quién lo iba a decir? Era sin lugar a dudas su regalo de despedida para mí, su padre. Se formó un revuelo de mil demonios y llamaron a los bomberos y la policía, más nadie se atrevía a tocarme por miedo a que el pequeño se cayera de mis manos y encontrara su fin demasiado pronto. ¡Hipócritas! Me acusaban de pretender la muerte de mi fruto, cuando eran ellos los que descaradamente aceptaban el fin de su vida y se preparaban para celebrarlo. No, lo hice porque estaba seguro de que lo lograría, de eso nunca tuve dudas, viviría. Al cuarto paso sus piecitos tropezaron y mi adorado cayó al vacío. Justo antes de tocar el cemento mi adorado lo logró, de las llagas ensangrentadas que deformaban su espalda brotaron dos alas nacaradas que lo llevaron a alzar el vuelo sobre el firmamento celeste, dio cuatro giros en el aire antes de perderse para siempre entre las nubes.