miércoles, 20 de abril de 2011

Un aleteo de estos



Susurra las palabras que hagan soñar al viento; susúrralas mientras pétalos y hojas inundan de colores y aromas los días más ardientes de este abril.

Colibrí picaflor, vas de flor en flor recolectando los néctares cristalinos de los sentimientos más puros. Así te vas forjando, corazón, no sin sufrir caídas y recaídas, no sin encontrarte a menudo al borde del olvido; sin rendirte arriesgaste, diste siempre un paso adelante hasta encontrar la valentía y el coraje que hoy te envuelven de celeste cielo y te hacen crecer alas.

Colibrí, la encontraste al fin, Cayena, la más hermosa y deliciosa de todas. De ella has decido no despegarte y el día en que se marchite con ella te irás a la tumba.

Mira la llovizna caer como lágrimas que mojan de alegría la madera ahora enternecida; es rocío que lava las estrellas, aclarándolas y dejando al descubierto el secreto que a nadie jamás enseñan…

…Es el secreto que se revela en tus ojos cristalinos cuando me miras lo que me hace estar enamorado; seré el guardián eterno de lo que hoy tu corazón me ha confiado.

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