miércoles, 18 de enero de 2012

El viento roza la piedra y el agua la acaricia.


Cuando el cuerpo se vuelva piedra
el corazón seguirá latiendo
para bombear la vida.

Bien es conocido
eres y serás parte de ella.

Dejarás de existir sólo cuando muera.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Año nuevo, otra vida más


Un año que viene y otro que se va. Al ritmo de la canción bailan los pensamientos y de nuevo se repite el ritual que comienza en la mente y termina con la sustitución de una cifra por la otra. Para algunos habrá sido el año que termina de aciertos, glorias y éxitos, para otros, por el contrario, habrá sido un año de amarguras y tristezas. Lo cierto es que la vida siempre está llena de giros inesperados, sin duda nadie escapa a las sorpresas.

Los años pudieran ser vistos como vidas. Cada vida cuenta con una duración acordada de 365 días aproximadamente, acuerdo cuya reflexión hace caer en cuenta que para nada es  poco tiempo de curación de una vida. Somos entonces, dentro de este mundo, seres llenos de múltiples vidas que estamos reencarnando constantemente para retomar la vida recién expirada, con la diferencia de que venimos con otro aire, otro pensamiento, otra estrategia, rememorando siempre lo hecho en nuestras vidas pasadas para tratar de no repetir los mismos errores y repetir los aciertos acometidos, claro está que siempre que sea una vida nueva no estamos exentos de la debilidad humana de cometer errores, es parte innata de nuestra condición. De esas vidas pasadas nos quedan los recuerdos de aquellos cielos violetas que nos hicieron suspirar, aquellas melodías que nos hicieron vibrar de maneras únicas, aquellas situaciones y personas que hicieron momentos de nuestras vidas pasadas, de nuestros años vividos, momentos cargados de felicidad que son nuestra fuente de energía para seguir impulsándonos y mirar al presente y al futuro.

Si es el tiempo el que nos mata y no de manera inversa, entonces no son los años que se acaban sino que somos nosotros los que dejamos de existir en esos años y, al estar imposibilitados de existir sin el tiempo, nos vemos obligados entonces a migrar a años donde podemos volver a existir. El hecho de que dejemos de existir en un año y revivamos en otro que viene sucedido por un orden numérico es una mera cuestión humana, siempre guiados por la necesidad de vivir bajo el orden de etiquetas, así terminamos por etiquetar también el tiempo para poder hacer referencia a vidas pasadas, a años pasados.

En definitiva, cada año nuevo, cada vida nueva, somos individuos nuevos con la misión de seguir adelante la misión de llevar a cabo el sueño impuesto hace ya tantas tantos años atrás, porque los sueños son los únicos que no cambian, al contrario de lo que se piensa o cree. En algunos casos no nos damos cuenta de eso ya que los cambios que nos exigen las situaciones nos hacen olvidar que seguimos en la vía del sueño inicial y sin embargo, ahí está siempre, rigiendo nuestras vidas como un fantasma que nos conduce a actuar hasta que él se haga realidad. Está demás decir que en el proceso siempre vamos ganando y perdiendo, nuestra humanidad no nos permite sostener tantas cosas a la vez y siempre nos estamos enfrentando a situaciones en las cuales debemos renunciar a cosas o personas para ganar otras, aunque no hay que negar que puede llegar a ser más difícil renunciar a personas que a cosas y es la razón por la cual la gente en general ha adquirido el mal hábito de sólo encariñarse con cosas y no con personas por miedo al dolor. Lo más importante de todo esto, según mi parecer, es que en toda decisión tomada siempre prevalezcan firmes los ideales y la sinceridad, es la única forma en la cual puede alcanzarse la verdadera felicidad, aquella que va más allá de la temporal.

No puedo sino invitarlos a vivir otro año con la intensidad y energía que caracteriza a cada uno de nosotros, sin dejar de dar lo que tenemos que dar para tener siempre un mundo mejor, para tener siempre una mejor vida. También los invito a vivir otro año de manera sincera, base fundamental para tener amigos, pareja, negocios, etc. sólidos y duraderos.


Faltan cinco pa' las 12 ¡Feliz Año Nuevo, Feliz Vida Nueva!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Vuelo preciso


     Esa criatura tan tierna, tan fuerte, tan llena de vida, tan merecedora de los mejores pellizcos en las mejillas por parte de las entrometidas de la cuadra, pero sólo duraba hasta que daban con el resto del cuerpo. Recuerdo perfectamente aquella vez, la última vez en que fue sólo mío y de nadie más, la vez en que se volvió un ser de otro mundo y probé la equivocación de las personas que habitan éste. Nadie podía darse cuenta de la verdad, se limitaban solamente a mirarlo con lástima y no hacían más que acongojarse pues la última palabra era la del médico y éste ya había anunciado un fatídico final. A fin de cuentas, quién era yo para contradecir la palabra de aquel ignorante que vestía el título de doctor sino un padre cegado por el dolor de perder un hijo. Eso fue lo que afirmaron constantemente sin darse cuenta de que los verdaderos ciegos eran ellos que movidos pos sus ansías de querer ser útiles por una vez en su vida no eran capaz de ver con claridad. Por eso los repudiaba aunque en el fondo me daba lástima por su incapacidad de no poder ver las cosas que de verdad importan en la vida. Ante mis ojos la verdad se había revelado desde el primer instantes y no me importaba para nada que me llamaran loco, sólo me dolió que mi mujer también así lo haya pensado y sentía una aflicción tan grande por no poder hacerle ver la grandeza de lo que aquella tarde sucedería, en vez de eso, preferí que se ahogase en sus desespero de madres, porque no hay mayor pecado que pedirle a una madre que no sufra por su hijo, aunque esta estuviese engañada.

     Lo tenía bien claro, el destino de aquella criatura era lejos de las penas lastimeras que en este mundo enfermo y egoísta tenían lugar. Mi tarea era clara, debía ser yo quien lo ayudase a desarrollar todo su potencial y así lo tomé en mi mano derecha, sobre la cual le quedaba espacio para bailar en giros si se lo proponía, lo llevé hasta el balcón de aquel cuarto piso y dejé que reposara sobre la palma de mi mano derecha, que sobresalía a las paredes y se mantenía suspendida al aire, apoyada por la nada. Contra toda protesta, lo aupé para que experimentara sus primeros pasos, como efectivamente sus piececitos, atendiendo al trascurso natural de la biología, posasen por primera vez el peso de aquel adorable raquítico. Ante la mirada estupefacta de los presentes, mi adorado dio sus primeros pasos, ¿Quién lo iba a decir? Era sin lugar a dudas su regalo de despedida para mí, su padre. Se formó un revuelo de mil demonios y llamaron a los bomberos y la policía, más nadie se atrevía a tocarme por miedo a que el pequeño se cayera de mis manos y encontrara su fin demasiado pronto. ¡Hipócritas! Me acusaban de pretender la muerte de mi fruto, cuando eran ellos los que descaradamente aceptaban el fin de su vida y se preparaban para celebrarlo. No, lo hice porque estaba seguro de que lo lograría, de eso nunca tuve dudas, viviría. Al cuarto paso sus piecitos tropezaron y mi adorado cayó al vacío. Justo antes de tocar el cemento mi adorado lo logró, de las llagas ensangrentadas que deformaban su espalda brotaron dos alas nacaradas que lo llevaron a alzar el vuelo sobre el firmamento celeste, dio cuatro giros en el aire antes de perderse para siempre entre las nubes. 

sábado, 27 de agosto de 2011

Entre hielo y volcán

Después de haber intentado acabar con la vida de los volcanes ardientes con tu puño, implacable y gélido portador de maldita censura, no pretendas que furiosos volcanes no quieran con la lava, que nada se calla, calcinarte y que de ti ni tus cenizas queden. Y ¿Me dices que eres como el ave Fénix? Todavía tienes mucho que aprender.

viernes, 5 de agosto de 2011

La apuesta arriesgada de la inteligencia.

La inteligencia propuso enseñar a jugar ajedrez a Mónica, de lo contrario acordaron que se quitaría la vida.

Justo ayer las encontraron luego de haber vencido el plazo, y como era de esperarse, sólo ella se encontraba con vida, portaba un revólver en su mano izquierda. Alegó que fue en legítima defensa, que al intentar por decimotercera vez enseñarle el movimiento del peón, cayó en pánico ante la impotencia, porque según ella era un movimiento “muy complicado”, y sacó el arma de su cartera, a lo que siguió el forcejeo, ya que a fin de cuentas todo era en broma y nada en serio, nadie quería realmente un muerto por mucho que se llegasen a despreciar mutuamente. Los vecinos escucharon un fuerte sonido de disparo, por lo que llamaron inmediatamente a la policía.

En este momento enfrenta cargos por homicidio premeditado, se sospecha sea un caso más e una serie de asesinatos perpetrados en los últimos meses donde también fueron víctimas Daniel, Carmelo, Rosalinda y Dayana. Curiosamente, en todos los casos siempre se presentó la buena voluntad para enseñar y para ser enseñado y, curiosamente, siempre al tratar de explicar por decimotercera vez el movimiento del peón se producían los ataques de histeria, seguidos del forcejeo con pistola en mano y posterior disparo que causaba la muerte instantánea de la víctima.

Se trata de una caso atípico de víctima y victimario involuntarios, caso que invita a los expertos de variadas ramas a reflexionar sobre lo perjudicial que puede resultar forzar un cerebro desarrollado a enseñar uno atrofiado, y viceversa.

domingo, 19 de junio de 2011

Héroes, glorias y tumbas (o piras)

Se quiebra el arco,
se agrieta la puerta…

…aquellos que conducen al alma
te avisan…     ¡ya es tiempo!

Sobre el horizonte
fijas la mirada

y en pisadas más fuertes…
y en pasos más largos…

…sin demoras avanzas.

Descubierto el lodo
de la prístina fuente

te destierras peregrino
de fiesolanas tierras…

te deslindas de su gente
            …pérfidas en sus almas.

Las tumbas atrás quedan…

llévate a tus héroes...
                                   llévalos a por mejores glorias...

a salvar nuevos condados...
                                               a morir incinerados...

Que el corazón
de nuevo se inflame…
en nuevos reinos…

¡Ahora la ves!
la flama  que aquí resta
no es suficiente…
ni para encender un cigarrillo.


jueves, 28 de abril de 2011

A la sombra de la luz

Ardimos,
dos flamas que renacieron
en el viento.
Luego murieron
reposadas
bajo el manto apacible del riachuelo.

Fuimos destellos
intermitentes extintos en la luz,
renacidos en la oscuridad,
ausentes de miedos.

La luna
se derramaba en tu ombligo,
se colaba hasta tus montañas
conquistadas por la falange.
La fuente
etérea era custodiada
por el árbol de la vida.

Me perdí en vos
jamás volví a encontrarme
ya no me busco,
ya no quiero hallarme.